Argentina | Buenos Aires | 20-10-2016
Se ha empezado crear un nuevo foco infeccioso en avenida 43, entre 100 y 102. Un tema que parece no tener solución.
Desde hace varios años, generalmente con los mismos «escenarios” pero en constante evolución, surgen en alejados sitios de la ciudad micro basurales, que en sitios medianamente despoblados van conformando desaprensivos vecinos que optan por abandonar sus residuos y fomentar así la creación de verdaderos centros infecciosos.
Últimamente, y con un avance a medida que pasan las semanas, el tramo de la avenida 43, entre 100 y 102 ha empezado a recibir todo tipo de desperdicios, conformando un basural en ciernes, sin que la comuna le haya dado solución hasta ahora.
En ambos laterales de la transitada avenida, -en buena parte para llegar al cementerio privado ubicado en las cercanías- hoy se pueden divisar desperdicios de todo tipo sobre la calle y lo que de construirse viviendas en el futuro, sería la vereda.
Al momento de hacerse presente en el lugar Ecos Diarios pudo observar restos de ramas secas, latas oxidadas (un verdadero peligro para los chicos que se acerquen al lugar), cartones, numerosos recientes vacíos de plástico que alguna vez contuvieran alimentos y hasta la carcaza de lo que fuera un lavarropas.
Entre el basural en ciernes se vio restos de cenizas, que dan cuenta que alguien prendió fuego para reducir el material abandonado, lo que también significa un problema extra.
Uno histórico
Aparte de este nuevo sitio al que vecinos llegan en vehículos a dejar sus desperdicios, existen los tradicionales micro- basurales, que a veces son limpiados, pero que se reciclan en forma continua.
Uno de ellos, que ya ha cumplido varios años, es el situado en el sector de 91 y 70, donde al momento de la recorrida de Ecos Diarios había un par de niños jugando y tentando a la suerte de sufrir una herida o contagiarse alguna enfermedad, a la vez que también se observó el saliente humo que daba cuenta de que se estuvo quemando basura.
En este caso en este «legendario” micro basural se pudo divisar restos de computadoras, incluyendo un monitor que ya cumplieran su función, chapas oxidadas, pastizales y plantas secas, botellas y recipientes de plásticos y restos de mangueras, en un amplio muestrario de suciedad.
En el desolador panorama, complementado por un olor neauseabundo, se mantiene intacto, lo que por otro lado resulta paradójico, un cartel que cuelga de un poste de cemento de la línea eléctrica, que la Municipalidad instalara hace ya largo tiempo, advirtiendo que no se puede arrojar basura en el lugar y las penas que corresponden a quienes lo hagan. Casi inservible vista la «postal” continua de este sector de la ciudad.
A cargo del municipio
A partir del pasado mes de agosto, cuando la empresa que lleva adelante la recolección domiciliaria y el municipio lograron acordar la nueva relación contractual, quedó determinado que la limpieza de los micro basurales que pasaba a manos del municipio.
Seguramente que la falta de camiones que tiene en su parque automotor actual la comuna, no posibilita la erradicación de la multiplicidad de depósitos de desperdicios que se va creando en distintos sitios.
Más allá de esa excusa, resulta clave que se tomen los recaudos, no solo para limpiar estos lugares infecciosos, sino que se intente combatir y penalizar de alguna manera a los desaprensivos que no titubean al momento de dejar sus deshechos o lo que les molesta en el lugar que les place.
FUENTE:
Ecos Diarios de Necochea ( Argentina )
