Los gremios docentes de la Ciudad alcanzaron el límite de sus posibilidades de acción de repudio a la ley que limita las Juntas de Clasificación y no lograron evitar que se aprobara en la polémica sesión de ayer, que estuvo rodeada de incidentes.
Como muestra del verdadero poder que puede ostentar el sector sindical, en el mismo día en el que los gremialistas docentes sufrieron una derrota en manos del PRO, Hugo Moyano evitó con un simple llamado telefónico que el macrismo no avanzara con el nuevo contrato de la basura, quizás el más importante entre la Ciudad y el sector de empresario.
Como explicó LPO, el PRO buscaba colar en la última sesión ordinaria del año, sin discusión previa en las comisiones, el proyecto para darle forma a un contrato de ocho años para la recolección de residuos.
Con esa maniobra, el gobierno porteño buscaba prorrogar los contratos actuales y dejar sin efecto la licitación en marcha, que alcanza los 2800 millones de pesos anuales.
Este medio anticipó que ese proyecto exige a las empresas que resulten adjudicatarias que agreguen a su flota nuevos camiones de carga lateral de containers. Como cada unidad necesitaría un chofer y sólo otro trabajador más, y no dos como tienen actualmente que la basura se recoge a mano casa por casa, unos 2000 trabajadores se quedarían sin tareas.
Pese a que el gobierno porteño se comprometió a reasignarles nuevas tareas a esos trabajadores y a prorrogar el actual contrato por unos dos años –el tiempo que llevaría el proceso de la nueva licitación–, Moyano reclamó que en el proyecto de ley se estipulara una indemnización para esos trabajadores, que a fin de cuentas no serían despedidos.
El ministro de Espacio Público, Diego Santilli, cuestionaba la naturaleza del reclamo y pidió que el proyecto no se tratara de manera tan superficial. Por eso tuvo un encontronazo con Horacio Rodríguez Larreta, que quería que el proyecto ingresara y se aprobara ayer. El jefe de gabinete instruyó a los diputados del PRO a que hicieran lo posible para aprobar la norma.
Pero a Moyano sólo le bastó con ordenarle a su yerno Claudio «Chiqui» Tapia, presidente del club Barracas Central, que llamara a las autoridades macristas a eso de las 17 de ayer para advertirles que si el proyecto se aprobaba, el gobierno porteño debía atenerse a las consecuencias.
Como el día ya estaba cargado de violencia, el PRO desistió de tratar el proyecto en la sesión.

La repercusión en la Legislatura
Inmediatamente, el diputado ex kirchnerista Diego Kravetz –a quien no le cayó bien que no prosperara el negocio– cruzó duramente al ibarrista Eduardo Epszteyn, a quien relacionó con Moyano.
Epszteyn fue ministro de Medio Ambiente durante el gobierno de Aníbal Ibarra y es el legislador porteño que más entiende del tema de la basura. Históricamente se lo ha relacionado con el líder de la CGT.
En tanto que el camporista Juan Cabandié quedó en off side. El jefe del turbulento interbloque K había sido el autor del proyecto, pero luego instó a la legisladora Delia Bisutti a que presentara una observación para que se archivara el proyecto. Pero luego, Cabandié quería que avanzara el proyecto que finalmente fue a parar al freezer.
Ahora el PRO tiene como última chance una sesión extraordinaria convocada para el miércoles 7 a las 13. Pero antes, deberá sentarse a hablar con Moyano.

FUENTE:
Política Online (Argentina) 02-12-11