La crisis económica que atraviesa el municipio obligó a reducir al mínimo el servicio de recolección de residuos, sin la posibilidad de dar soluciones en el corto plazo. La deficitaria cobertura que permiten los únicos tres camiones compactadores que todavía funcionan redunda en la continua queja de los vecinos y en la gran cantidad de basura que queda desparramada en la vía pública por acción de los perros y de la abundante lluvia de los últimos días.
El secretario de Obras y Servicios Públicos, Roberto Bartorelli, dijo que trabaja en la administración pública desde hace 25 años y que nunca vio al municipio en situación tan penosa.
Reconoció que de los ocho camiones existentes sólo trabajan tres porque el resto tiene desperfectos mecánicos insalvables, cuya reparación demandaría una desembolso de 350 mil pesos. «Hoy en el municipio ese dinero no existe», dijo el funcionario.
Otro problema es la falta de equipamiento para el personal. En la última semana hubo jornadas de abundantes precipitaciones y los trabajadores decidieron no salir porque no tienen ropa para lluvia.
En algunos barrios que tenían un servicio de recolección de tres pasadas por semana llegaron a esperar por el camión hasta diez días, con el obvio desborde de cestos y contenedores.
«La verdad es que uno ve esto y dan ganas de salir corriendo -dijo Bartorelli-. La gente se queja con razón».
La ciudad está dividida en once rutas y el máximo aprovechamiento de los tres camiones útiles permite cumplir sólo 3 ó 4 por turno.

FUENTE:
Diario Río Negro (Argentina) 26-06-12